lunes, 4 de marzo de 2013

CAPÍTULOS


En ninguna de mis anteriores novelas he creado capítulos, sólo*, he ido desarrollando la trama sin más. En ésta, si lo he creído conveniente, mi decisión ha sido por pura estética, sin obedecer a ningún otro criterio. Al tratarse de una novela histórica me parecía justo crear capítulos, y a cada uno de ellos llamarlos "Libros" en honor a "Los Nueve Libros de La Historia" de Heródoto de Halicarnaso, así, como en honor a la gran novela de Mika Waltari, titulada "Sinuhé, el egipcio", la cual consta de quince "Libros" (capítulos)

 Cada "Libro" consta de su enunciado correspondiente. Por ahora, llevo cuatro "Libros" escritos, es decir, me hallo escribiendo el "IV Libro" de la novela, titulado "La Intriga".

No sé, si los "Libros" llegarán a ser nueve cómo los de Heródoto, símil que me agradaría, o quince cómo los de Waltari, pero todo dependerá de cómo se vaya desarrollando la trama, y de la extensión que ésta necesite. Cómo dice "Gabo" García Márquez: "Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada"

Os dejo un enlace con "Los Nueve Libros de la Historia" de Heródoto http://www.ebooksbrasil.org/eLibris/nuevelibros.html#2

(*) Ya sé, que según la RAE, no es necesario colocar tilde en solo o en guion, pero yo, la sigo utilizando.

domingo, 20 de enero de 2013

INSPIRACIÓN


Como comenté en la entrada "La Trama" , no escribo con una trama propuesta de antemano, puedo tenerla visualizada a grandes rasgos, pero la voy buscando mientras escribo, y la imaginación va haciendo de las suyas. Quizá os preguntaréis por la inspiración, yo, no creo en ella, es más, he creado una frase para describirla : "¿Inspiración? No tengo el placer de conocerla, pero me llevo bien con la Imaginación y el Escribir a diario" 

En esta frase resumo mi manera de escribir, habrá autores que quizá necesiten hallarse inspirados para escribir, no seré yo quien lo ponga en duda. Pero no creéis que suena un poco a cuentos de hadas, de ser cierto, sólo podría escribir el autor cuando se hallase inspirado. ¿Y los demás días? ¿No escribiría nada?





Os dejo a modo de curiosidad, algunas manías de famosos escritores para inspirarse a la hora de escribir.




Alejandro Dumas, para escribir, vestía una especie de sotana roja, de amplias mangas, y sandalias. 

Balzac se acostaba a las 6 de la tarde, siendo despertado por una criada justo a medianoche. Entonces se vestía con ropas de monje (una túnica blanca de cachemira) y se ponía a escribir ininterrumpidamente de 12 a 18 horas seguidas, siempre a mano su cafetera de porcelana. Durante todo ese tiempo, no dejaba de consumir taza tras taza.

 Victor Hugo meditaba sus frases o versos en voz alta paseando por la habitación hasta que los veía completos; entonces se sentaba corriendo a escribirlos, antes de olvidarlos.

 Flaubert era incapaz de escribir si antes haberse fumado una pipa.

 Lord Byron se inspiraba con el olor de las trufas, así que siempre llevaba algunas en los bolsillos.


Hemingway también tenía otro fetiche: escribía con una pata de conejo raída en el bolsillo.

 Gabriel García Márquez necesita estar en una habitación con una temperatura determinada. Debe tener en su mesa una flor amarilla, de lo contrario no se sienta a escribir. Y siempre lo hace descalzo. Si no está inspirado, no escribe absolutamente nada.

 John Steinbeck trabajaba con lápiz, pero tenían que ser lápices redondos para que las aristas no se le clavaran en los dedos.

 Saramago sólo escribe dos folios por día, y ni una línea más.

 John Updike, si estaba atravesando un bloqueo literario, pensaba en el futuro: ¿cómo quedaría su libro en los anaqueles de una biblioteca pública? Se lo imaginaba con todo lujo de detalles y entonces encontraba nuevas energías para ponerse a escribir.

 Isaac Asimov trabajaba 8 horas al día, 7 días a la semana. No descansaba ningún festivo o fin de semana, y su horario era intocable. Cuando estaba dedicado a escribir, su media era de 35 páginas al día. No le gustaba revisar más de una vez sus escritos, porque lo consideraba una pérdida de tiempo.

Vía | Cuando llegan las musas de Raúl Cremadas / Las bibliotecas perdidas de Jesús Marchamalo

miércoles, 16 de enero de 2013

PRIMEROS CAPÍTULOS





Los dos protagonistas principales amigos inseparables desde la infancia, emprenden un viaje a Egipto, uno de ellos en calidad de príncipe de Tiro, y el otro cómo capitán de navío y noble de Tiro.

Todo marcha "Viento en popa y a toda vela" hasta que llegan a su destino, y descubren  la belleza personificada en la hija del faraón. Los dos tratarán de disputarse  su simpatía, y aquí comienza el primer conflicto de la trama.


Hiram, sabe que su amigo tiene más posibilidades que él, a causa de su dignidad cómo príncipe, pero no cejará en su empeño de agradar a la princesa...