miércoles, 12 de diciembre de 2012

ESCENARIOS





    

Tiro:ciudad estado situada en la antigua Fenicia, en su parte meridional, en la zona llamada Sur, cuyo significado en fenicio era "Roca". Tiro originalmente consistía en dos distintos centros urbanos, uno en una isla y el otro en la costa adyacente a unos 5'5 kilómetros según Estrabón en su Geografía XVI,2 antes de que Alejandro Magno las uniera artificialmente. Los comerciantes tirios fueron los primeros que se aventuraron a navegar en las aguas mediterráneas Fue un puerto importante de Fenicia alcanzando gran prosperidad económica; de él salieron barcos para fundar numerosas colonias a orillas del Mediterráneo con el propósito de dominar el comercio marítimo, fundando colonias en las costas e islas cercanas del mar Egeo, en Grecia, la costa norte de África, Cartago, Sicilia, Córcega, en la ibérica Tartessos, e incluso más allá de las columnas de Hércules, en Gadeira (Cádiz). La ciudad de Tiro fue célebre por la producción de un tipo único de tinte púrpura, conocido como púrpura tiria. Este color era, en muchas culturas de la antigüedad, reservado para uso exclusivo de la realeza o, al menos, de la nobleza.







Tebas:fue la capital del Imperio Medio e Imperio Nuevo de Egipto; estaba situada en la actual población de Luxor.

 Fue descrita por Homero como "la ciudad de las cien puertas", por las innumerables puertas abiertas en sus murallas aunque, posteriormente, fue denominada en árabe Al-Uqsur, "los palacios"
 Tebas sucede a Menfis (c. de 2050 a. C.) como capital durante la undécima dinastía egipcia, siendo durante más de mil años la capital del Antiguo Egipto, residencia de faraones, ciudad sagrada y morada de los Sumos sacerdotes de Amón. Se estima que en el momento de mayor auge, durante el Imperio Nuevo, pudo albergar más de 650.000 habitantes.





Trayamar: es una necrópolis fenicia, datada en el S VII ANE situada en el margen derecho del río Algarrobo, en la Provincia de Málaga (España). Es considerada uno de los yacimientos fenicios más importantes del mediterráneo occidental.1 Su importancia radica en que el estudio de los diferentes estratos de algunos de sus hipogeos permiten ver la evolución de las costumbres funerarias fenicias, de la incineración a la inhumación. Además se han encontrado importantes piezas de ajuar funerario, entre las que destaca el denominado Medallón de Trayamar






Malaka: o Mlk en fenicio, fue un asentamiento tirio situado en la costa sur de la Península Ibérica, en el lugar donde actualmente se encuentra la ciudad de Málaga (España).
Se trata de una de las colonias comerciales fundadas por los fenicios de Tiro desde el siglo VIII a. C., donde se cree que existía un poblamiento túrdulo. La colonia contaba con buenas condiciones para el atraque en su puerto natural al pie del monte Gibralfaro y con gran cantidad de yacimientos de plata y cobre. En ella se desarrollaron industrias pesqueras destinadas a la producción de púrpura y a la salazón. La ciudad tenía su propia ceca (de la voz fenicia sikka) y acuñaba moneda.
 Según datos obtenidos de excavaciones, se conoce que el asentamiento se extendía aproximadamente desde la ladera de Gibralfaro hasta los jardines de Ibn Gabirol y la calle Císter, donde quedaba localizado el santuario fenicio, y por el sur hasta el mar, que en la época llegaba hasta el actual edificio del Rectorado de la Universidad.2 La aparición de una necrópolis fenicia en la calle Andrés Pérez ha permitido establecer estos límites, ya que los pueblos semíticos tenían por costumbre ubicar los cementerios fuera de las zonas pobladas, por lo que la ciudad de Malaka debió estar restringida al área mencionada. Se trató, por tanto, de una población que vivía de cara al mar.






Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez.
Existen numerosas fechas expuestas por los historiadores clásicos sobre la fecha fundacional de Cartago. La leyenda clásica cuenta que fue la princesa Dido quien la fundó en el año 814 a. C. Si bien el consenso actual es afirmar que la ciudad fue fundada entre los años 825 y 820 a. C. con el nombre de Qart Hadašt  «ciudad nueva»
 Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano. Los territorios controlados por Cartago la convirtieron en la capital de una próspera República, viéndose enriquecida por los recursos provenientes de todo el Mediterráneo occidental. Cartago fue durante mucho tiempo una ciudad más próspera y rica que Roma. Durante su mayor apogeo llegó a tener 400.000 habitantes, edificios de hasta seis y siete pisos de altura, un sistema de alcantarillado unificado y docenas de baños públicos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

EL TÍTULO


 Qué decir del título de una novela que no se haya dicho ya. Muchos autores lo tienen en la cabeza mucho antes incluso que la trama de la novela. Otros sin embargo, no dan con él hasta hallarse en la mitad de la obra, o  una vez la han concluido. Da igual cuando se les ocurra, pero si ha de tenerse en cuenta que sea apropiado para el contenido de la novela, aunque al autor en un principio le hubiese gustado ponerle otro quizá más estético, florido, extravagante etc.

Hemingway por ejemplo, en su novela "Adios a las Armas"  tomó el título prestado de un poema George Peele, y en "Por quién doblan las campanas" lo escogió de un poema de Jhon Donne. 

Él, normalmente escogía los títulos al finalizar sus novelas.
Escribía una lista de posibles títulos, a veces de hasta cien, e iba eliminando hasta quedarse con el apropiado.

Otro aspecto a tener en cuenta, ¿mejor corto, mejor largo?
En la historia de la Literatura hay para todos los gustos, sin ir más lejos, mi última novela tiene un título largo, no me gustaba por lo extenso, pero después de probar con muchos de ellos, decidí que aunque largo y no de mi agrado, era el mas apropiado para mi nueva "criatura" : Proyecto Codex Sinaiticus "El Evangelio Secreto"

Mi opinión personal, es que un título corto y llamativo siempre es mejor que uno largo, pero sobre gustos ya sabéis que todo es muy relativo.

Os dejo a modo de ejemplo unas cuantas novelas con títulos largos:

 -EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA (Cervantes) *no podía faltar (risas)



-LA INCREIBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CANDIDA ERÉNDIRA Y DE SU ABUELA DESALMADA (Márquez)

 

-EL CAPITAN SALIÓ A COMER Y LOS MARINEROS TOMARON EL BARCO ( Bukowsky)

 

-ALGO SUPUESTAMENTE DIVERTIDO QUE NUNCA VOLVERE A HACER (Wallace)

 

-LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA (Larsson)

 

Para esta novela, tenía el título pensado antes de comenzarla, y normalmente así me sucede, me viene la idea junto al título que la compondrá. En esta ocasión es corto, cómo los prefiero, y siendo el que mejor la describe. Es tomado de otra novela que me hubiese gustado escribir, sólo que cambia el nombre del protagonista y su gentilicio. Algunos quizá ya lo habéis podido imaginar por esta pista, pero por ahora, es lo único que puedo decir sobre él. No sé, si lo desvelaré en este espacio antes de concluir la novela, o una vez la haya finalizado.













domingo, 2 de diciembre de 2012

INTRODUCCIÓN


 
LA INTRODUCCIÓN DE LA NOVELA


“Allá, bajo dominio de los tartesios, hay una isla frente a la ciudad, consagrada desde antiguo por sus habitantes a Noctiluca"

Asimismo en esta costa se alzaron antaño numerosas ciudades y abundantes grupos de fenicios controlaron antes estos lugares...

                      
 ORA MARÍTIMA (Rufo Festo Avieno) Malaka


LA TRAMA


Nunca he escrito con tramas creadas de antemano, siempre las he mentalizado a grandes rasgos, y sobre la marcha las he ido desarrollando. Este sistema, aunque es más arriesgado al no saber que ocurrirá en la siguiente página, me hace sentir parte de la aventura, y la novela es la que me lleva por dónde ella quiere. Está narrada en primera persona por el protagonista, el joven fenicio Hiram. Por ahora, poco más os puedo decir sobre la trama.

Twitter @andygarmont 

viernes, 30 de noviembre de 2012

EL AUTOR



ANDY GARCÍA

Nacido en Málaga el 09-01-69, gran aficionado a la literatura, mi incursión en el mundo de la escritura fue fruto de una frase del poeta inglés William Cowper, la cual decía: " Quien lee mucho, intentará algún día escribir". Y en mi caso nada más categórico, al igual que mi frase preferida dicha por Oscar Wilde : "No existen más que dos reglas para escribir, tener algo que decir, y decirlo". He pertenecido a la "Asociación Malagueña de Escritores" , a la cual desde aquí con todo mi afecto les mando a todos sus miembros un fuerte abrazo y en especial a su presidente Dº Alfonso Villegas, por su trato y amistad ofrecida.
Entre mis autores preferidos clásicos se encuentran:
Cervantes, Poe, Dickens, Shakespeare, Wilde, Dumas, Doyle, Verne y entre los contemporáneos: Hemingway, Reverte, Márquez, Faulkner, Coelho, Saramago, Crichton y un largo etcétera.

BIBLIOGRAFÍA

  
RELATOS




Al Otro Lado (microrelato)

 
 
              

 

 

 

 

 

Pablo, lleva cinco años sumido en un coma profundo, el  último día que puede seguir en el hospital ha llegado... 

                    

 

El Espíritu Olvidado (relato)


















Isabel, una mujer mayor, a raíz de visitar la tumba de su marido el día de todos los santos, ve como una tenebrosa pesadilla se repite a diario. Su nieto intentará ayudarla para que ésta desaparezca.
 
                  

 

 

El Escritor (relato)





















Enrique, un escritor de renombre, ve como su actividad literaria ya no es fructífera. Siente pánico al sentarse frente a una página en blanco. Decide hacer un viaje con su esposa, y así, retomar la escritura...

                     

 

El Cementerio (relato)













  




Cuatro amigos deciden pasar una noche en un cementerio abandonado, lo que comienza como un macabro juego, terminará siendo una de las peores pesadillas...

                        

LA LEYENDA (Relato)

  
















Un arqueólogo y su esposa viajan hasta Soria siguiendo los lugares que inspiraron a Bécquer en su cuento "El Monte de las Ánimas", el viaje lejos de resultar placentero se convertirá en una terrible pesadilla...

                       

 

EL MANUSCRITO (Relato)

 
 
   














Andrés, encargado del Archivo Histórico de Mosqueruela se da cuenta de que a un importante manuscrito le faltan varias páginas, después de que dos individuos desconocidos salgan a toda prisa del archivo. Preocupado por el hecho da cuenta del mismo a su amigo Pedro, jefe de la policía de Mosqueruela. Ambos inician una investigación paralela...
                         

 

EL TRASPLANTE (Relato)

 
 
   














Andrés, profesor de física y química sufre de repente un desmayo en mitad de la aula, a pesar de su buen estado físico le diagnostican un infarto severo. Su vida depende de la prontitud en encontrar a un donante. Cuando todo parece ir bien, descubre horrorizado a quien pertenece su nuevo corazón...
 
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UN POCO DE HISTORIA

Os dejo un reportaje sobre los fenicios de aperitivo, realizado por mi amigo Mario Agudo y un servidor para su blog de historia y arqueología mediterraneoantiguo.com 





La irrupción de los Pueblos del Mar, en el siglo XII a.C., provocó el declive de los grandes imperios del Oriente Próximo. Este acontecimiento favorece el auge de ciudades costeras como Tiro y Sidón, cuyos habitantes fijan sus objetivos comerciales y económicos en la cuenca Occidental del Mediterráneo, desplazándose hasta allí para fundar colonias y factorías que constituyen los ejes principales de explotación del territorio y vertebran a su vez la transformación de los pueblos indígenas, inducida por la superioridad técnica y cultural de los colonizadores. Los griegos denominaron a estas gentes phoínices, "hombres de la púrpura", debido a sus característicos tejidos teñidos con este color (phoinix), cuyo origen mítico apunta a que fue descubierto por Melkart para tratar de seducir a la ninfa Tiro. Sin embargo, los fenicios no se reconocían como una nación con identidad propia y solían denominarse según su ciudad de procedencia: tirios, sidonios o giblitas.

Fénicios en la península
Los fenicios vinieron a la península en busca de materias primas, fundamentalmente la plata y el hierro de Tartessos y estaño, material muy escaso en todo el Mediterráneo, según apunta José María Blázquez. En torno al siglo IX a.C. comenzaron los primeros contactos, de naturaleza exploratoria, fructificando en el siglo VIII a.C. con la creación de algunas colonias, la primera de todas Gadir. Según Veleyo Patérculo, fue fundada en el 1.100 a.C., pero esta datación no ha podido ser ratificada con ningún hallazgo arqueológico.
Progresivamente fueron desarrollándose asentamientos fenicios que tienen su ubicación como denominador común. Se establecen en desembocaduras de ríos (Toscanos o Chorreras, Málaga), en penínsulas (Sexi, en Almuñécar) o en islas (como la misma Cádiz). Los fenicios trajeron consigo, entre otros, el torno del alfarero, la metalurgia del hierro, el aceite, el vino, la gallina, los garbanzos, el asno y, especialmente, el alfabeto, que irrumpió de su mano en el panorama cultural tartessio e ibero. A parte de todo ello, su influjo se dejó notar de forma fundamental en la religión. Los dioses, mitos y rituales fenicios se expandieron de manera intensiva en toda la fachada costera del sur peninsular.

Religión urbana
A pesar de las referencias a la religión fenicia en las fuentes griegas y romanas, no conservamos ninguna versión directa de sus textos originales sobre mitología y liturgia, ni siquiera a través de los extractos de Eusebio de Cesarea de la historia fenicia de Filón de Biblos, redactada a la vista de documentos fenicios muy antiguos. Además de la ausencia de información, la que nos ha llegado no se ha librado de interferencias y contaminaciones de sus transmisores, lo que ha hecho que se equipare, en muchos casos, al mundo heleno. Así las cosas, los únicos registros contemporáneos que nos han llegado han sido breves textos epigráficos, a partir de los cuales es muy aventurado elaborar cualquier tratado sobre su religión.
Pese a todo, sí que tenemos algunas certezas. La primera y más importante es que la religiosidad impregnaba absolutamente todos los aspectos de la vida cotidiana de un componente sobrenatural, hasta el punto de que incluso existían conceptos divinizados, a la usanza griega, tales como la pobreza o a la vejez. La segunda es que, a pesar de que existía un dios común, padre de todos los dioses, cuyo nombre era El, todas las ciudades tenían su propio conjunto de divinidades, al que llamaban asamblea de los santos dioses o familia de los hijos divinos. En general, se trata de divinidades protectoras. Además de los dioses de cada ciudad, existían divinidades de las montañas, de los bosques, de accidentes geográficos o de actividades concretas. En tercer lugar, que las divinidades fenicias tenían un fuerte sincretismo con las mesopotámicas y, especialemente, con las egipcias.
En Tiro disponemos de una relación de dioses datada en el 675 a.C. gracias a un documento que ha llegado hasta nuestros días con el acuerdo entre el rey Baal y el monarca asirio Asarhadon. En ella se cita a Anat, Astarté, Baal-Shanem, Baal Malage, Baitylos, Baal Safon, Eshmun y Melkart. De todos ellos, fueron Astarté y Melkart los que tuvieron un mayor peso, el rey Hiram les consagró sendos templos en el siglo X a.C. Astarté encabezaba el panteón de Sidón, donde reyes como Eshmunazar o Tabnit se consideraban sus sacerdotes antes que monarcas. Junto a ella se veneraba a Eshmun, dios salutífero asociado a Asclepio. En Berito (Beirut), se rendía culto a una versión local de Baal, parecida a Poseidón, pues sembraba tempestades y terremotos con su tridente. En Biblos existieron dos templos principales, uno probablemente consagrado a Reshef, pero cuyo nombre no ha sido conservado en ninguna inscripción, y otro a Balaat, la señora de Biblos, que ocupaba un lugar preeminente entre los ciudadanos. Su iconografía era similar a la Hathor egipcia y fue asociada con Afrodita. Su pareja era El, caracterizado como el Ra egipcio. Como divinidad local de Biblos también se rindió culto a Baal Addir, el dios juvenil, el señor potente, que encarna la belleza masculina. Su nombre viene de la palabra fenicia Adon (señor), de ahí el Adonis griego.
Otros dioses fenicios menores fueron Yam, dios del mar y Khotar el dios de la técnica y de la artesanía, entre ambos debía existir un equilibrio para que a la hora de navegar todo llegase a buen puerto. Anat, ya mencionada, que era la hija de Baal y hermana de Aleyin, era una hermosa diosa del amor, los sacrificios y de la guerra. Aleyin era el dios de la lluvia y su enemigo era el dios del calor Muth, una vez más, entre ambos debía haber un equilibrio para que las cosechas fueran prósperas.

El panteón fenicio en Iberia
No era intención de los colonizadores imponer su religión, ésta viene dada por el intercambio de objetos y por el fenómeno del sincretismo. Sí era habitual, en cambio, que los pueblos que establecían colonias fuera de su territorio natural, construyesen un templo consagrado a su dios local más importante. Así fue como los tirios erigieron sendos templos a Melkart en Gadir y Lixus. Además, varias islas fueron consagradas a este dios, una cerca de Carthago Nova y otra cerca de Huelva. Melkart tuvo un papel fundamental en la colonización tiria, pues antes de fundar nuevos asentamientos, era consultado su oráculo. Encontramos templos consagrados en su honor en Chipre, Malta y Utica. Resulta una de las divinidades más significativas del sentido urbano de la religión fenicia; su propio nombre significa rey de la ciudad. La mitología le considera fundador de Tiro y, como se ha explicado, inventor de la púrpura. Es el dios que más se identificó con la mitología griega, pues se vinculó desde su inicio con Herakles y ambas personalidades aparecieron siempre fundidas. Su personalidad es la del hijo de un dios supremo del cielo (Zeus o Urano, según las versiones griegas) y de una diosa astral coincidente con Astarté. Es protector en la guerra y en la navegación, señor de la tempestad. Su iconografía original resulta imprecisa, pues santuarios fenicios como el de Cádiz no contenían efigie alguna, aunque se le identifica con la del héroe griego. También es un dios de la fecundidad, que muere y nace cada año, una réplica del Osiris egipcio, cuya resurrección daba lugar a una de las fiestas más importantes de Tiro, instituida por Hiram y vigente hasta la dominación romana.

La otra gran divinidad fenicia que llegó hasta la península fue Astarté, diosa de las batallas y de la fecundidad, deificada también como señora de los caballos y señora de los muertos. Se trata de una versión más de la diosa Madre. Quizás fue su relación con los caballos el aspecto que le granjeó su gran éxito en Iberia, pues es una tierra donde este animal era muy venerado. La Astarté fenicia fue llamada por los romanos Venus Marina o Noctiluca y se le atribuyó el don de la protección de la navegación. Encontramos lugares de culto prácticamente por toda la geografía del sur peninsular: cabo de Higuer (Cantábrico), cabo de Trafalgar, cabo de Gata, cabo de Baria, la cueva del Tesoro (El Rincón de la Victoria), Punta de la Nao (Cádiz) o la isla de Sebastián. También tenemos documentada la existencia de una gruta consagrada a Astarté en El Carambolo y otro santuario en Port Vendrés, en el cabo oriental de los Pirineos. Estrabón nos habla de un santuario a Astarté en Fósforo (San Lúcar de Barrameda, Cádiz).
Sobre Noctiluca, el poeta latino Rufo Fiesto Avieno dice en su Ora Marítima: “... y el río Malaca, junto con la ciudad del mismo nombre, que en el siglo pasado se llamó Menace. Allá, bajo dominio de los tartesios, hay una isla frente a la ciudad, consagrada desde antiguo por sus habitantes a Noctiluca. En esta isla hay asimismo una laguna y un puerto seguro. La ciudadela de Menace se halla por encima. Hacia donde esta región se aparta de las olas, se yergue el monte Siluro con su alta cumbre. A continuación sobresale una peña enorme  que se adentra en la profundidad de la mar. Una pineda, en otros tiempos frondosa, le dio nombre en griego; y el litoral se abaja hasta el santuario de Venus y el cabo de Venus. Asimismo en esta costa se alzaron antaño numerosas ciudades y abundantes grupos de fenicios controlaron antes estos lugares”.
Baal Hammón fue otro dios muy querido del panteón fenicio. Tuvo varios cabos consagrados a él, como el de Palos, en Murcia, del que nos da noticia Plinio o el de San Vicente, en Portugal. Estrabón nos describe cuál era el ritual que se oficiaba allí en su honor. No había templos ni altares, era un lugar sagrado al aire libre, muy del gusto fenicio. El ritual consistía en cambiar de lugar unas piedras, ofrecer una libación y volverlas a colocar exactamente en el mismo orden en el que estaban. No se podían ofrecer sacrificios ni pernoctar en el lugar.
Reshef fue otro dios fenicio del que han aparecido varios bronces en la península Ibérica: Huelva, Cádiz y Sevilla. Según algunos autores, son piezas aisladas y, por tanto, debieron ser importadas. Se trata de un dios guerrero, muy asimilable por los pueblos indígenas, que se pasaban todo el tiempo guerreando.
El Breviario de Évora, obra medieval que relata la muerte de las santas Justa y Rufina en Híspalis en el año 287 d.C., al comienzo del reinado de Diocleciano, describe el culto a Adonis en la ciudad hispana, introducido por los fenicios. Era un ritual para mujeres, en el que se ofrecían frutas, se colocaban jardines de plantas efímeras en los tejados y se lloraba y danzaba por la muerte del joven dios. Las Adonías de Biblos fueron también descritas por Luciano de Samosata, también se celebraron en Atenas y Alejandría. Lo esencial del mito consiste en expresar la muerte y resurrección de la vegetación. Estos festivales se prolongaron hasta el final de la Antigüedad, incluso se apunta que en Belén se le tributó culto en una gruta que, según la leyenda, fue donde luego nació Jesús.
A parte del ya mencionado templo de Melkart en Gadir, se han encontrado santuarios fenicios importantes en Cástulo, centro minero clave del Alto Guadalquivir, fechado entre los siglos VII y VI a.C.; El Acebuchal (Carmona), Torreparedones (Córdoba), Ilici y El Carambolo.

Magia y adivinación
Otro aspecto importante es que los fenicios no sólo trajeron sus propios cultos, sino que dieron a conocer en Iberia divinidades egipcias, es el caso de Bes, dios menor, con aspecto horripilante, pues es pequeño, patizambo y cabezón. Su aspecto arisco no le impide ser protector del hogar y, especialmente de la mujer, pues la ampara durante la concepción, el embarazo, el alumbramiento y el postparto. Su imagen estaba muy relacionada con las diosas Hathor e Isis y su imagen se difundió en gran número de amuletos. Los fenicios lo introdujeron, especialmente, en Ibiza. También, en forma de amuleto, se difundió la figura de Ptah. En todos los yacimientos fenicios, y especialmente en las tumbas, aparecen un gran número de amuletos de tamaños y materiales diversos, que constituían parte indispensable del ajuar personal. Los fenicios, al igual que los egipcios, eran muy dados a la magia, la adivinación y la superstición.
Por último, José María Blázquez apunta a que el influjo fenicio permitió la llegada a Iberia del mito de Gilgamesh, que podemos ver representado en el monumento funerario de Pozo Moro (Albacete). Allí se ve a un varón con un árbol en el que hay posadas unas aves, a hombros, auxiliado por dos ayudantes que sostienen los ramajes con horcas, rodeado de monstruos. La iconografía coincide totalmente con el mito. Gilgamesh, en su lucha contra el léon, es representado también en el cincurón de La Aliseda. También nos trajeron la representación del árbol de la vida, tan popularizado en Oriente. Aparece representado en placas de cinturón (Niebla, Huelva), en las hebillas de Carmona o Sanchorreja, en Osuna o en Cástulo.
Aunque la importancia de las necrópolis indica la existencia de unas claras concepciones de pervivencia después de la muerte, no puede asegurarse que los fenicios hubieran alcanzado un concepto de separación entre una parte material y otra espiritual en el ser humano; parece que el enterramiento se considera la última morada del difunto, dónde éste se mantiene en una especie de sueño definitivo, vinculado siempre a sus restos materiales sin poder evadirse aun más allá, aunque el contacto con las religiones orientales y sus propios rituales de resurrección de los dioses, puede hacer pensar que sí tuvieran algún hilo de esperanza en otra vida. Sí que es segura una cierta actividad del difunto en la esfera de lo sobrenatural, ya que se mantiene un culto a los muertos, con renovación periódica de ofrendas y la propia muerte tiene una personalidad divina. Encontramos las necrópolis más importantes en Sexi (Almuñécar), Cortijo de las sombras (Frigiliana, Málaga), Trayamar (Málaga), Casa de la Viña (Torre del Mar) y el Jardín (Málaga).

Autores
Mario Agudo Villanueva
Andrés García Montes 

Fotografías
Foto 1 - cabeza masculina de estilo oriental encontrada en la Punta de la Nao (Cádiz). Siglos VI-V a.C. Museo de Cádiz. Autor: Mario Agudo Villanueva.
Foto 2 - Templo de los obeliscos – Obtenida de Wikimmedia Commons
Foto 3 - Imagen de Astarté. Museo de Cádiz. Autor: Mario Agudo Villanueva.
Foto 4 - Sierra de la Unión. El Cabezo Rajado (a la izquierda de la imagen, en segundo término) fue uno de los primeros puntos de explotación minera de los colonizadores fenicios, púnicos y romanos. Autor: Mario Agudo Villanueva.
Foto 5 - Vista general del cabo de Trafalgar. Lugar de culto a Astarté, Venus Marina o Noctiluca. Autor: Mario Agudo Villanueva
Foto 6 - Cabo de Palos. Lugar de culto a Baal Hammón. Autor: Mario Agudo Villanueva
Foto 7 - Sarcófagos antropomorfos fenicios de Cádiz. Museo de Cádiz. Autor: Mario Agudo Villanueva.
Foto 8 - Imagen del dios Bes en el Templo de Dendera, Egipto - Obtenida de Wikimedia Commons.

Bibliografía
"Historia de España Antigua: Protohistoria". VV.AA. Cátedra. Madrid, 1997.
"Los fenicios, señores del mar". Ramón Corzo. Historia 16. Madrid, 1988.
"Protohistoria y colonizaciones". Alicia Rodero Riaza. Museo Arqueológico Nacional. Madrid, 1991.
"El impacto de la religión semita, fenicios y cartagineses, en la religión ibera". José María Blázquez.  Real Academia de la Historia, 1999.
"Los fenicios, transmisores de la cultura egipcia a Occidente". José María Blázquez. Real Academia de la Historia, 1999.
"Historia de Oriente Medio". José María Blázquez. Cátedra. Madrid, 1992.

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PERSONAJES


Los personajes principales

Hiram: Es el protagonista, un joven tirio perteneciente a la nobleza de Tiro, quien acaba de cumplir la mayoría de edad.

Pigmalión: Hijo del rey de Tiro, e íntimo amigo de Hiram.

Elissa: Hermana de Pigmalión y de la misma edad que Hiram, los dos han estado muy unidos desde la infancia. 

Arkebas: Sumo sacerdote de Melkart, y pretendiente de Elissa.

Abibaal: Padre de Hiram, y hombre de confianza del rey.

Anaid:  Madre de Hiram, perteneciente a la nobleza de Sidón.

Matán I: Rey de Tiro.


Sheshonq III: Faraón

Tentamenopet: Esposa del faraón

Ankhesen: Princesa, hija del faraón. 


Twitter @andygarmont 











jueves, 29 de noviembre de 2012

CREACIÓN DE UNA NOVELA






Me encuentro inmerso en la creación de mi próxima novela, esta vez, me he aventurado de nuevo con el género histórico. Era una idea que hacía tiempo me perseguía, y por fin la he comenzado. El proyecto se ha ido forjando desde que publiqué mi novela corta titulada LA GRUTA publicada en 2009. Fue una auto publicación atípica, por lo apresurado y porque la "editorial" no hizo ninguna corrección previa del texto. Por ello como es lógico, contiene errores tipográficos, gazapos y erratas. Era una deuda que tenía conmigo mismo, y más importante aún, para con mis lectores. Después de reunir una variada documentación sobre el tema y elegir lo más apropiado para mi propósito me he embarcado en ella, cual nave fenicia se tratase. Tratará sobre los fenicios, los colonizadores de mi ciudad, Málaga, (MLK) entre otras muchas a lo largo del Mediterráneo.

Éste, será un espacio para compartir con mis lectores y seguidores a través de Twitter. Lo iré actualizando en la medida de lo posible. Aceptaré comentarios y opiniones al respecto, e incluiré algunos párrafos de la novela sobre los que podréis opinar e incluso aportar ideas, las cuales tendré en consideración.

¿Cómo nace una novela?

Puede nacer de dos opciones:

A) De una idea que el autor lleva meditando hace tiempo.

B) De un suceso, personaje, trama, o recuerdo que le viene al autor al pensamiento como un flash.

Puede haber muchas más, pero pienso que estas dos opciones son las principales.

Como he dicho anteriormente, esta novela ha nacido fruto de una idea que me rondaba hace tiempo. 

Twitter @andygarmont